En un escenario maravillosamente puro,
donde la roca y los verdes se fusionan
entre arroyitos y fauna silvestre, se despereza una ciudad.
Mitad pueblo, mitad gran urbe...
contradictoria a la hora de la siesta
que convive con una actividad cultural y nocturna digna de una capital.
Allí está, al alcance de la mano.
A escala humana y a 360 km de Bs.As.,
3 horas y media de auto desde la Capital Federal...
para olvidar el stress y despertar corriendo
la cortina desde un risco para ver un paisaje que recuerda a Monet.
Esta es la cabaña que rentaron mis papis,
se llamaba Cabaña Azaleas,
comimos carne asada,
dormiamos en la hamaca roja,
una paz y un paisaje hermoso desde el cuarto en el piso superior.
La cabaña contaba con muchas comodidades,
fue la más linda que hemos tenido hasta ahora,
el lugar se llama Jardín Serrano (Tandil),
busquen en internet...
Como tenía un poco de miedo,
le dije a mi papá que me sostenga en brazos,
como verán es una piedra muy antigua
miles de años tiene allí,
y se llama Centinela...
Investiguen Uds ¿por qué?,
pero la imagen dice todo.
Y acá subimos al Cerro de la Piedra Movediza,
tiene muchas leyendas,
una dice que un rayo y luego la tormeta la hicieron caer,
otros dicen que la mina en la ladera de la montaña
con sus explosivos para poder expandir la cantera
hicieron que la piedra pierda el equilibrio y caiga,
esto sucedió en 1912.
La piedra que ven detrás nuestro es hueca
y está amurada a la piedra del cerro.
Mañana les muestro la original...
Si les gusta o quieren saber más de Tandil,
escribanme, pasate y posteá no cuesta nada...